En un emocionante viaje por carretera a través de los EE. UU., un periodista de golf que decidió descubrir el país desde una perspectiva diferente, nos comparte 10 lecciones sobre el golf en América. Esta aventura no solo fue una oportunidad para conectar con cada estado, sino que también destacó lo que hace que el golf sea una experiencia tan invaluable en la vida de las personas.
Comenzando en Nueva York, nuestro viajero se encuentra con el Douglaston Golf Course, un campo que evoca recuerdos de su abuelo. Esta conexión emocional es algo que resuena profundamente con muchos de nosotros en el Club de Golf La Garza, donde el golf no es solo un deporte, sino un legado compartido entre generaciones.
Mientras avanzaba por Nueva Jersey, hizo una parada en el Overpeck Golf Course, un refugio en medio del ajetreo de la ciudad. Aquí podemos relacionarlo con nuestras propias tranquilas rondas en La Garza, donde la naturaleza y la camaradería nos ofrecen ese escape perfecto.
En Pennsylvania, el viaje lo llevó por hermosos paisajes donde se encuentra el Clarion Oaks Country Club, encapsulando la esencia del golf en el corazón de América. Al igual que nuestros miembros en La Garza disfrutan de la belleza natural a su alrededor, este campo es un recordatorio de que el golf puede ser una celebración de la naturaleza y el buen clima.
Ohio y su Boulder Creek le recordaron que los campos en este estado son algunos de los más reverenciados del país. En La Garza, también contamos con sobresalientes instalaciones que realmente reflejan esa misma pasión y orgullo en el deporte.
Cuando atravesó Indiana, el Warren Course en Notre Dame ganó su atención. Esta parada nos destaca el vínculo que el golf crea en diferentes comunidades, algo que también vemos en nuestras competiciones locales y eventos sociales, donde todos se sienten parte de una gran familia unida por el amor al golf.
El paso por Illinois, con una breve parada en un driving range de Chicago, evoca esa sensación de conexión entre amigos y colegas, un elemento central en nuestra comunidad. Esa camaradería que se vive en cada ronda está presente, ya sea en un campo famoso o en nuestro propio hogar en La Garza.
Williamsburg, Iowa representó una joya escondida: un pequeño pueblo que ofrece buen golf a precios accesibles. Esto nos recuerda que el golf debería ser para todos, una filosofía que promovemos constantemente en nuestro club.
En Nebraska, el viaje pasó por Kearney, un lugar que aunque ha cambiado, sigue siendo un símbolo de la resiliencia y hospitalidad estadounidense. Esta misma calidez la encontramos entre nuestros miembros, quienes siempre están listos para dar la bienvenida a nuevos amigos al club.
Colorado mostró un paisaje montañoso adornado con campos de golf únicos. En La Garza, también tenemos la suerte de estar rodeados de paisajes hermosos, donde cada hoyo ofrece un nuevo desafío y una nueva vista.
Finalmente, al llegar a Utah, la llegada a Park City fue un recordatorio de cuán gratificante puede ser el golf, no solo por el juego, sino por la comunidad que se forma. Aquí, en el Club de Golf La Garza, también celebramos esa felicidad que surge de cada juego, cada risa compartida, y cada nuevo amigo que se hace.
Así que, ya sea en un camino lleno de aventuras o en el tranquilo entorno de La Garza, la esencia del golf nos une a todos, recordándonos que lo que importa no solo son los hoyos en uno, sino las memorias y amistades que forjamos a lo largo del camino.
Fuente original de artículo e imagen: Golf.com.
Club de Golf La Garza
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