¿Cómo es acampar para conseguir un tee time en Bethpage Black? ¿Vale la pena?


¿Qué tan lejos estarías dispuesto a llegar por jugar en uno de los campos de golf más icónicos de Estados Unidos? La experiencia de pasar la noche acampando en el aparcamiento de Bethpage Black, en Nueva York, se ha vuelto casi una tradición para muchos golfistas. La emoción de conseguir un tee time en este famoso campo es tan intensa que, para algunos, vale la pena sacrificar horas de sueño.

Cuando cae el sol en Long Island y se encienden las luces del aparcamiento, los golfistas comienzan a llegar. Aunque el club se encuentra silencioso y sus instalaciones cerradas, en el aparcamiento la energía está al máximo. Sillas de camping, tiendas y neveras se acomodan en la asfalto, mientras las risas y los cánticos de “¡U-S-A!” resuenan entre amigos que comparten la misma pasión por el golf.

Desde hace décadas, obtener un tee time en Bethpage Black, uno de los desafíos más duros que ofrece el golf, requiere una dedicación que incluye pasar la noche en el aparcamiento. Este verano, la anticipación por la próxima Copa Ryder ha llevado la demanda a un nivel aún más alto. Los aficionados saben que la única forma de jugar es llegar antes del amanecer y establecer campamento.

Entre los que esperan, encontramos a Steven Ji, quien a sus 73 años ha jugado en el campo más de 600 veces. Él nos comenta que lo que realmente importa no es solo el golf, sino la cultura y el ambiente único que se crea en cada acampada. Junto a él, Brandon Johnston, un joven de 29 años que llegó desde Nueva Jersey, se siente orgulloso de ser el primero en la cola para el tee time. Con una estación improvisada de trabajo en su carro, combina su amor por el golf con su vida profesional.

La juventud también está presente: John Classen, de 18 años, vino desde Virginia con su padre. Este viaje es un cumplimiento de un sueño, y su emoción es palpable. No hay tiempo que perder antes de que salga el sol, por lo que se dirigen al campo de prácticas, con sus palos en mano, para disfrutar de una competencia amistosa de putts bajo las luces.

A medida que avanza la noche, el aparcamiento comienza a cobrar vida. Los primeros atisbos de luz marcan el final de la espera. Las puertas del club se abren y los golfistas, tras horas de anticipation, tienen la oportunidad de asegurar su ansiado tee time. La emoción es contagiosa y cualquier sacrificio realizado en la jornada anterior se convierte en un simple recuerdo al pisar el impecable césped de Bethpage.

Así, la espera se transforma en una aventura compartida, una experiencia memorable que une a golfistas de diferentes orígenes bajo el mismo amor por el juego. ¡Y quién sabe! Tal vez un día un miembro de Club de Golf La Garza también se una a esta búsqueda de tee times en un lugar tan emblemático.

Fuente original de artículo e imagen: Golf.com

Club de Golf La Garza

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