¿Qué tal si comenzamos nuestro viaje hacia un mejor juego de golf desde la base? En el camino hacia la perfección en nuestro swing, hay un detalle que a menudo pasamos por alto: el ángulo de lie de nuestros palos. Este aspecto crucial puede ser el determinante que te ayude a alcanzar tus objetivos o, por el contrario, a frustrarte en el campo.
Siempre es recomendable que una buena sesión de ajuste de palos inicie con una conversación significativa. Antes de siquiera tocar un palo, es vital que el fitter entienda tu contexto. ¿Cómo ha sido tu rendimiento en el golf últimamente? ¿Cómo te sientes con tu equipo actual? Estos son solo algunos ejemplos de las preguntas que establecen el propósito de la sesión, pero hay una que destaca entre todas: “¿Qué pretendes lograr con tu swing en este momento?”
Entender esta intención de swing es fundamental. Dos dinámicas de entrega suelen surgir en estas conversaciones iniciales: la trayectoria del palo y el ángulo de ataque. Muchos golfistas hoy en día tienen cierta conciencia sobre estos parámetros, lo cual es muy positivo. Pero, ¿qué ocurre cuando las intenciones de un jugador no se alinean con los ángulos de lie de sus palos? Aquí es donde se pueden hallar complicaciones.
Un caso común se presenta en jugadores que intentan modificar su trayectoria de swing, a menudo con el objetivo de reducir un movimiento “sobre la parte superior”. Para estos golfistas, el ángulo de lie juega un papel vital. Si están trabajando en aplanar su swing, es crucial que sus palos no se interpongan en ese camino. Aquí, el uso de ángulos de lie un poco más planos puede ser de gran ayuda, pues fomentan el movimiento deseado y mejoran la calidad de contacto con la bola, eliminando contacto indeseado con el suelo.
Por otro lado, también hay jugadores que ya han dominado un swing que produce un draw pero sienten que no tienen el control necesario. Estos golfistas pueden haber utilizado ángulos de lie planos durante años, pero a medida que su técnica evoluciona, tal vez necesiten cambiar a ángulos más verticales para encontrar una conexión más centrada con la bola.
Lejos de ser una simple medida, el ángulo de lie debe considerarse un variable dinámica en el fitting de palos. Lo ideal es que este se ajuste a cómo el golfista entrega el palo y a cómo pretende hacerlo. Cuando estas dos cosas están alineadas, no solo se facilita el rendimiento del jugador, sino que también se propicia el desarrollo y la adaptación de su swing.
Así que la próxima vez que pienses en cambiar tu equipo, recuerda que hay más que solo buscar los palos más modernos o los grafitos más ligeros. La clave podría estar en una conversación honesta sobre tus objetivos como jugador. En el Club de Golf La Garza, donde nuestra comunidad valora el crecimiento y la mejora continua, este tipo de diálogo puede hacer la diferencia para que cada golpe sea un paso más hacia la excelencia.
Club de Golf La Garza
Fuente original del artículo e imagen: Golf.com
¿Te gustaría vivir tu propia experiencia en el green? Te esperamos en La Garza.
Síguenos en nuestras redes:
