Imaginen un año dedicado completamente al golf, sin distracciones ni compromisos. Esta fue la aventura que emprendió Josh Simpson, un joven inglés que ha conseguido un hito impresionante al romper el récord mundial de la mayor cantidad de campos jugados en un solo año, completando un total de 581 rondas. Su travesía no solo desafió las limitaciones físicas, sino que también se convirtió en un tributo a la memoria de su madre.
Simpson, de 27 años, dedicó todo este tiempo a recorrer los hermosos campos de golf de Inglaterra, Escocia y Gales, viviendo en una furgoneta. La motivación detrás de su empeño radica en la pérdida de su madre a causa del cáncer, un evento que lo llevó a reflexionar sobre la fugacidad de la vida y la importancia de aprovechar cada momento. Moverse de campo en campo, jugador tras jugador, y recaudando dinero para causas benéficas en honor a su madre, transformó una expresión de duelo en una celebración de la vida.
Comenzó su odisea el 24 de enero en Woodhall Spa, donde hizo 36 hoyos en un día. Desde ese momento, su vida se convirtió en una serie interminable de partidas. Cada ronda era un nuevo desafío, no solo un test para sus habilidades de golpista, sino una prueba para su resistencia y carácter. A lo largo de su travesía, se encontró con diferentes personas, desde profesionales del golf hasta entusiastas aficionados, cada uno contribuyendo a su viaje de maneras inesperadas.
El año estuvo lleno de momentos memorables, incluida una jornada en Royal Porthcawl, donde se enfrentó a lluvias intensas y viento desafiante, recordando que a veces, el verdadero espíritu del golf radica en seguir adelante sin importar las circunstancias. A pesar de los desafíos físicos y logísticos, como la necesidad de cumplir con criterios estrictos de Guinness para que sus jugadas contaran, Simpson encontró un equilibrio entre el juego y el disfrute de la experiencia.
Josh admitió que la hazaña fue “la cosa más difícil que he hecho en mi vida”, pero también la más gratificante. Al final de su travesía, aunque cansado de jugar a diario, siente que aún tiene más golf por vivir, un testimonio del amor y la pasión que este deporte despierta.
Este tipo de historias nos conecta con el verdadero espíritu del golf: no solo es una competencia, sino una celebración de la vida, la amistad y la comunidad. En el Club de Golf La Garza, también valoramos cada swing y cada risa compartida en el campo. Simpson nos recuerda que el golf es mucho más que resultados; se trata de las vivencias que creamos y las memorias que formamos en el camino.
Así que, mientras nos preparamos para el próximo tee, recordemos la esencia de lo que nos une: una pasión compartida por el golf y por la vida. Cada hoyo es una nueva oportunidad para vivir, disfrutar y, por qué no, desafiarnos a nosotros mismos.
Club de Golf La Garza
Fuente original del artículo e imagen: Golf.com
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